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Mostrando entradas de agosto, 2015

Tu último verso

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Quizá,podría haber recorrido aquella estación, una última vez,  Seguir tus pasos, como aquel verano  mientras buscaba un refugio en tu mirada. Podría haberte preguntado cómo te va, Si sigues en tú línea y si aún puedes ver nubes rosas en los días grises. Quizá,podría haberme girado y haber optado  por lanzarme a esos mares de locura en los que me baño  gritarte todo lo que un día no pude,  todo aquello que callé y sentí.   Que de una vez por todas, el mundo se enterase de lo rota que me dejaste  y lo imbécil que eres. Pero no lo hice. No lo hice, porque entiendo que es mejor así. Porque para mí, simplemente, eres alguien que fue y no volverá,  un extraño. Y por eso, esta es la última vez que te escribo. No deseo el mal de nadie, por ello, quiero que seas muy feliz, y que en esa agonía de la perfección me eches de menos y no puedas decirlo en alto.
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Estamos hechos de carne y nos comportamos como si fuéramos de acero,  ése es el problema.  Pero la gente olvida que ha de ser al revés: los valientes fueron antes cobardes y, si has sido un pequeño cobarde, puedes acabar siendo un gran valiente.

Ama tu caos

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"El mundo siempre prefiere que cambies tu caos, que lo domines, que lo corrijas, que lo ordenes o que lo disminuyas, cuando en realidad has de amarlo y, no sólo eso: después de quererlo, tienes que agrandarlo. Uno es su caos. El caos es la personalidad sin juicio ni moral. Si amas tu caos, acabarás descubriendo que las respuestas jamás te las dará este mundo, sino que están dentro de ti. No existe la felicidad, tan sólo existe ser feliz cada día y para ello es fundamental amar tu caos."

Ciudades de papel

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"Todos estamos agrietados. Cada uno de nosotros empieza siendo un recipiente hermético.
Y pasan cosas.
Personas que nos dejan, o que no nos quieren, o que no nos entienden, o que no las entendemos, y nos perdemos, nos fallamos y nos hacemos daño. Y el recipiente empieza a agrietarse por algunos sitios.
Y, sí, en cuanto el recipiente se agrieta, el final es inevitable.
En cuanto empieza a entrar la lluvia dentro, ya nunca será remodelado. Pero está todo ese tiempo desde que las grietas empiezan a abrirse hasta que por fin nos desmoronamos. Y solo en ese tiempo podemos vernos unos a otros, porque vemos lo que hay fuera a través de las grietas, y lo que hay dentro se nos ve también a través de ellas."