Juicios y acusada

Y yo estaba ahí oyéndolo todo, sin tener derecho a opinar, ni alegar nada a mi favor. Oía cómo la gente opinaba al respecto y veía todo lo que había echo  en un pasado, que  me estaba perjudicando en el futuro. Creo que no  hay peor sentimiento que el del  remordimiento, ese instante en el que una vocecita  recorre tu cabeza, haciéndote sentir culpable de tus actos y diciendo que ahora tocará  pagar por todos los pecados cometidos.
Es como ese pepito grillo de nuestra conciencia, cantándonos lo mismo una y otra y otra vez y... Dios, no sabéis lo terriblemente mal que te puede llegar a hacer sentir. Mal en el sentido de, querer arrancarte la piel a trozos para terminar con todos los errores cometidos, mal en el sentido de que ,preferirías clavarte unas tijeras en el brazo para  no seguir oyendo esas voces, ni a esas personas juzgando todos y cada uno de tus errores.
 Un juicio hacia tu persona y hacia tus actos. Así lo definiría y desgraciadamente, así es. Un juicio en el que sin saber absolutamente nada, sin tener en cuenta ningún sentimiento tuyo, eres juzgado. Y, tu como acusado, realmente eres consciente de que aunque alegues que es falso, nadie te creerá, porque has cometido tantos errores que, ya nadie cree en ti.
 No deberíamos de juzgar los actos de los demás, sin saber exactamente que es lo que sucedió para que llegaran a hacer eso, pero aún así, lo hacemos. Y digo que lo hacemos, porque se que muchas veces, incluso yo,  lo hago.
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