Y me duele el alma, la vida y las personas. Y me duele la poesía que recitas con intención de dañarme. Que te veo venir, a oscuras, con el puño detrás de la espalda y sé que no son rosas lo que sujetas. A veces desearía no haberte conocido nunca. Te veo tras la mirilla y me duele lo que no dejas ver. Y me duele lo que callo y lo que nunca debí decir. Y me duele el dolor que sentí, porque queriendo (me) partiste. Porque queriendo (te) no tuviste valor de recomponer (me). Se nos clavaran las espinas allí donde nunca quisimos hacer daño. Y no habrá más rosas rojas en nuestro balcón anunciando la llegada de la primavera. Nuestro amor yace en el depósito de cadáveres y nos habrá matado la misma pistola con la que juraste no jugar a la ruleta rusa. Porque cariño, a estas alturas de mi locura amores que matan, mueren.
Quería recuperar un pequeño poema que escuche hace tiempo pero que cada día que pasa me gusta más, deseo que os guste tanto como me gusta a mí: Estaba loca, loca de remate y era guapa, guapa de cojones y conocía la luna, y bailaba rock & roll frente al espejo y salía y bebía y no se acordaba de nada al día siguiente. Estaba rota, tanto como un trapo y era dura, dura de roer y odia a los poetas y se ponía hasta el culo, y lloraba, y se corría, y no se acordaba de nada al día siguiente. Dormía poco, y tenia las ojeras mas preciosas que habían ignorado jamás. Era la princesa de mi cuento, la que follaba con Extremoduro sonando de fondo y se metía de todo, menos mis drogas. Amaba, era capaz de amar por encima de cualquier boca despeinada, de cualquier trovador de mierda de cualquier basura literaria que le escribían, era jodidamente perfecta y su único defecto, era yo. Sospecho, que venía de otro mundo ...
He decidido volver, porque volver es siempre sinónimo de retroceder en el tiempo, de retornar, de regresar al inicio. Inicio de todo. Inicio de este caos de persona que soy. Dicen, que allí donde has sido feliz no has de volver jamás, pero tú me conoces, sabes mejor que nadie que odio hacer caso a la gente. Así que, aquí me hallo. Volviendo, para dejar de ser una exiliada de mis propios recuerdos, para poner punto y final a esta historia en la que aún desconozco si soy vencedora o vencida. Necesito recordar, para olvidar y sobre todo para superar. Y mientras te escribo esto, estoy viendo tu reflejo tras cristal, sonriéndome. Te veo en esa calle, en esa plaza, en ese banco donde con tu magia provocabas que las horas se convirtiesen en segundos. Y aunque intente evitarlo, tú sigues estando en cada sábado por la noche, en las risas y en las sonrisas de la gente, en cada foto, en cada café, en cada libro, en cada palabra, en cada minuto del día. Aún te veo tararear ...
Quiero que me leas en las noches oscuras e intempestivas, al alba o frente al mar. Quiero que me leas entre líneas, a deshora, entre titubeos, sin aliento o a descompás. Que entiendas que el mapa que crean mis lunares entre tus dedos solo sirve para guiarte a ti, naufrago. Que en pleno acto grites mi nombre y en mi lugar, se encuentre la causa de tu desastre. Que en tu almohada quede impregnado el olor de mi felicidad. Que me sientas. Que todo esto que te escribo, te perfore el alma y te desgarre por dentro. Que te des por aludido y te presentes en mi casa con el único pretexto de hacerme vivir. Que me hagas entender que contigo no necesitaría la luz de la luna, ni el mar. Que nosotros seríamos borrasca, huracán o marejada que arrasase con todo. Que viviríamos siendo trapecistas al borde del precipicio. Y que por encima de todo, que nunca me dejarías caer si no es contigo .
Hoy me he sentido especialmente guapa por primera vez en mucho tiempo y me he gustado tal y como soy Hoy me he sentido especialmente guapa por primera vez en mucho tiempo y me he gustado Hoy me he sentido especialmente guapa por primera vez Hoy me he sentido especialmente guapa Hoy me he sentido especial Hoy me he sentido Hoy
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